Empieza por el contraste

Antes de pensar en personalidad, hay que asegurar lectura. Un texto fuerte sobre un fondo suave casi siempre funciona mejor que combinaciones llamativas pero agotadoras.

Limita la paleta

Tres o cuatro tonos bien elegidos suelen ser suficientes. En este blog, el coral, el azul verdoso y los neutros arena construyen una identidad reconocible sin saturar.

Usa el color para jerarquia

El color de marca tiene que señalar acciones, etiquetas y acentos, no competir con todos los elementos a la vez. Esa disciplina hace que cada intervención visual tenga sentido.